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SER PAYASA

Ser Payasa, no ha sido fácil ¡no! Ha sido una gran aventura, un viaje sin hoja de ruta, una búsqueda incansable y el resultado de una fuerte determinación. Ser Payasa, ha sido una sorpresa y lo sigue siendo. Ha sido aceptar que, después de todas las veces que me lo han dicho, debería estar "loca" (como una cabra) o al menos un poco... Si lo pienso, resistir y seguir soñando, sintiendo, jugando y fracasando en una sociedad básicamente mercantilista dónde lo normal (de normativo porque predomina) son otros valores, es de locos.

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Con 18 años y un sentimiento gigante de clandestinidad, y el buen sabor de las tardes de mi infancia en clase de teatro, pasé a formar parte de una compañía dónde descubrí el Cuerpo, la Voz y el Texto. A partir de aquí y guiada por mi vocación artística, volé de mi tierra natal y como una kangaroo salté de escuela en escuela porteando la insatisfacción de NO ENCAJAR....

Un día incierto, me tropecé con el señor Jacques Lecoq (en un tríptico, no por la calle) y conocí, de la mano de Pepa Gómez, su propuesta pedagógica la cual definitivamente me era afín ¡EUREKA! Entonces empecé en un experimento de escuela con dicha pedagogía que... tampoco terminé... Tiene un por qué: además de que el único profesor que me mantenía curiosa decidió irse, sonó la llamada de una amiga cómplice de mis divagares profesionales para confesarme que yo, era Payasa ¿P A Y A S A? Me resonó lo que me contó de tal manera, que me hizo aterrizar en mi primer curso de clown que realicé aún cursando mis estudios en la escuela lecoqniana dónde, para llegar al clown, había antes que transitar otros territorios dramáticos... No pude esperar y me fui.

Desde entonces (hace 9 años de aquel 1º curso) me reconocí en una profesión hecha a mi medida, que cada día me hace CRECER, que es además una Filosofía de Vida donde cabe mi mirada CuriosaArtísticaCreativaLúdica de lo que nos rodea, y que me brinda la oportunidad de seguir avanzando en la dirección hacia un mundo más amable, risueño, tierno, honesto, espontáneo, pacífico, poético, bello... en definitiva HUMANO.